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Impacto del tratamiento oncológico en tus hábitos alimentarios 

cancer patient talking about impact of anticancer treatment

Habla sobre el impacto de tu tratamiento oncológico.

Los tratamientos oncológicos afectan con frecuencia a la vida diaria y al bienestar de distintas maneras. Algunos de ellos tendrán un efecto en tus hábitos alimentarios y tu apetito, ya sea de forma directa o indirecta. Existen muchos motivos para ello, así que es importante que los conozcas.

En primer lugar, aunque todos los tipos de tratamientos oncológicos van dirigidos a matar o reducir el número de las células cancerosas en el cuerpo, un sistema complejo y se verá afectado de una u otra manera. Es importante que comprendas que los efectos adversos son parte del tratamiento, aunque a menudo pueden ser tratados o, al menos, aliviados. La mayoría desaparecen cuando termina el tratamiento.

¿Pueden las emociones afectar a tus hábitos alimentarios?

¡Claro que pueden! Las emociones fuertes y el estrés mental contribuyen a la pérdida de apetito y a la aparición de problemas alimentarios. ¿Alguna vez has sentido tanta angustia o has estado tan estresado que no tenías ningún interés en comer? Pasa lo mismo con otras emociones. Afrontar la incertidumbre del cáncer y otras enfermedades puede llevarnos especialmente a perder el interés por actividades que suelen ser beneficiosas, o a no encontrar la energía necesaria para llevarlas a cabo. Es absolutamente normal sentirse así, pero también hay formas de hacer frente a estas emociones: no tienes por qué sufrir con ellas.

Las emociones típicas que afectan a los hábitos alimentarios durante el tratamiento oncológico son:

  • Ansiedad
  • Enfado
  • Impotencia
  • Aislamiento social
  • Depresión

No dejes que se apoderen de ti. Si te sientes abrumado, habla con alguien que te inspire confianza: tu médico, el dietista, un psicoterapeuta o tus amigos y familiares; juntos, encontraréis la manera de liberarte de ellas. Mejora tu capacidad para calmarte y evitar que los mismos pensamientos vuelvan una y otra vez. Encuentra placer en las cosas que puedes o se te permite comer. Habla de tus impresiones y tus preocupaciones con personas que ya hayan pasado por el tratamiento.

Obtén más información sobre las dificultades que conlleva el tratamiento oncológico: A muchas personas les resulta reconfortante saber más sobre lo que puede suceder. De esta forma, se sienten mejor preparadas y son menos sensibles a los efectos adversos del tratamiento. También puedes probar a realizar algunas actividades como caminar o hacer ejercicio. Pero recuerda siempre: Tus necesidades son propias de ti mismo. Escucha a tu cuerpo y alterna los periodos de actividad con periodos de relajación. Por ejemplo, intenta dormir lo suficiente por la noche, disfruta leyendo un libro o viendo una película y no tengas miedo de pedir ayuda para tus tareas diarias.

 

¿Se producen algunos efectos adversos?

Aunque no todo el mundo los sufre, la mayoría de los pacientes sí experimentan uno o más efectos adversos en una u otra etapa del tratamiento oncológico. Algunos de ellos afectarán a tu capacidad para comer o a tu apetito. Los efectos adversos más frecuentes son:

   

Estos efectos adversos están causados a menudo por el tratamiento o por el propio cáncer, y a veces la única forma de luchar contra ellos es con determinados medicamentos que te recetará el médico.

Pregunta a tu médico/dietista si los consejos que deseas probar para uno o más de los efectos adversos funcionarán contigo y si son adecuados para tu estado nutricional. Algunos tipos de cáncer y algunos tratamientos pueden ser incompatibles con ciertas sugerencias. 

Consejos generales para contrarrestar el impacto

cooking together to reduce the impact of side effects

Crea tus propias comidas sabrosas para mejorar tu estado nutricional y afrontar mejor el impacto del tratamiento oncológico.

 

La mayoría de las personas en tratamiento oncológico se sienten aliviadas al saber que existen varias formas de reducir el impacto de los efectos adversos en su vida diaria. Desde una perspectiva médica, reducir los efectos adversos es importante para hacer frente al tratamiento oncológico.

  • Si ya no te gusta el sabor del agua, prueba con otras bebidas o con alimentos de alto contenido en agua. Las sopas, la sandía y las infusiones tienen una gran cantidad de agua y su gusto es totalmente distinto. La bebidas energéticas pueden ser también de ayuda. Puedes tratar de darle sabor al agua añadiendo frutas o zumos.
  • Si tu comida te resulta insípida o rancia, prueba a darle sabor con especias y condimentos. El limón, el ajo y las hierbas aromáticas tienen sabores fuertes que se adaptan bien a la mayoría de los alimentos. Si tienes llagas en la boca o dolor de garganta, cambia tu dieta por alimentos que no sean ácidos ni picantes hasta que las heridas se curen.
  • Si tienes mal sabor de boca, masca chicle o chupa caramelos de menta. Quizás debas cepillarte los dientes antes de comer para quitarte el mal sabor de boca. Si también tienes llagas en la boca o dolor de garganta, utiliza un cepillo de dientes muy suave.
  • Si tiene dificultades para comer tres veces al día, intenta hacer seis pequeñas comidas en su lugar.
  • Si no te apetece la carne, busca otras fuentes de proteínas. El pescado, los huevos, las legumbres, los productos lácteos como el queso, los frutos secos y los batidos de proteínas son buenos sustitutos. Los suplementos nutricionales orales pueden ser suficientes también.
  • Si tienes dificultad para tragar la comida, tienes llagas en la boca o dolor de garganta o una infección de las encías, mezcla los alimentos para que las comidas sean suaves y fáciles de tragar. Los suplementos nutricionales orales pueden ser una buena opción también.