EJERCICIOS SENTIRSE MEJOR

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¡Muévete más!

exercising together
El ejercicio y la actividad pueden ser la clave del éxito del tratamiento oncológico.

Cuando haces ejercicio mueves muchas más cosas que tu cuerpo. Tanto los pacientes con cáncer como las personas sanas se pueden beneficiar de muchas maneras de los efectos positivos de la actividad física.

Estar activo puede mejorar tu equilibrio interior. Puede alejar el estrés, superar los momentos bajos, despejar obstáculos motivacionales y aumentar tu resistencia para enfrentarte a los momentos difíciles de la vida.

Como dice la máxima:

“Mueve tu cuerpo y tu mente le seguirá”.

Aprovecha este potencial, incluso si solo son pequeños pasos. Preparados. Listos. ¡Ya!

Mantenerse activo en aras de la salud física y mental

La actividad física contribuye a la salud y el bienestar en todas las etapas y situaciones de la vida. Puede tener multitud de efectos positivos, como: 

  • fortaleceR los músculos y huesos
  • reducir el riesgo de depresión y ansiedad
  • mejorar la función cognitiva
  • mejorar el metabolismo
  • aumentar la felicidad
  • aumentar la autoconfianza

Los estudios demuestran que el ejercicio ayuda a reducir los efectos adversos del tratamiento oncológico (p. ej., fatiga, ansiedad) y el riesgo de recaída, y mejora la capacidad cardiovascular, la fuerza muscular y la composición corporal. 

La percepción de tu propio cuerpo cambiará. También puedes percibir de forma más rápida cambios en tu estado de salud, lo que permitará un inicio temprano del tratamiento en caso de recaída. 

En particular, se sabe que la combinación de un entrenamiento de potencia, resistencia y coordinación es muy beneficiosa para los pacientes con cáncer.

     

El entrenamiento de coordinación es beneficioso para mantener el equilibrio y hacer que los movimientos físicos sean más fáciles en general. Incluso pequeños ajustes en tu vida diaria pueden ser útiles. 

 

El entrenamiento de resistencia ayuda a mantener o mejorar la fortaleza y la forma física en general. 

 

Los ejercicios mente-cuerpo combinan la concentración mental con el movimiento corporal para mejorar la flexibilidad, la fuerza y el equilibrio.

 

El entrenamiento de potencia o el entrenamiento de fuerza se pueden realizar en casa o en el gimnasio. Sirven para desarrollar los músculos y contrarrestar la sarcopenia.

 

Así que planta cara a tu yo interior sedentario

¿Plantar cara? Es fácil decirlo. El dolor, los efectos adversos del tratamiento y la fatiga hacen que a menudo les resulte difícil a los pacientes estar activos. La buena noticia es que no necesitas mucho movimiento para mejorar tu equilibrio energético. 

Elige lo que te resulte más divertido y lo que mejor se adapte a tus necesidades actuales. Intenta aumentar tu actividad física en tu vida diaria. ¿Por qué no ir de compras en bici o subir andando las escaleras en vez de tomar el ascensor? Todo ayuda. 

¿Ciclismo? ¿Deportes de equipo? Si tienes problemas de equilibrio o de visión, el pilates o la calistenia suave mientras estás sentado o acostado son una buena opción. Se ha demostrado que los ejercicios de resistencia ayudan a combatir la fatiga. Pregunta siempre a tu médico qué tipos de ejercicios son adecuados para ti.

Los médicos constatan sus efectos positivos incluso si ya no te pueden mover tanto debido a una amputación, a la pérdida de masa muscular o al dolor de las cicatrices. Moverse (plantar cara) vale la pena. Realiza actividades regularmente, cada día, para mejorar tu metabolismo, el aprovechamiento de los nutrientes y tu estado de ánimo.

     

Nota: los días en que... 

...estás sufriendo graves efectos adversos como náuseas, dolor fuerte, confusión o problemas circulatorios, o

...te administran quimioterápicos cardiotóxicos o nefrotóxicos, o

...tienes fiebre, una infección, una hemorragia aguda o tendencia al sangrado

No debes hacer ejercicio.

Consulta a tu médico.

Evita la inactividad: el ejercicio es como un medicamento en el tratamiento oncológico

Antes del diagnóstico te encantaban los deportes, pero no sabes si todavía son beneficiosos para ti. Los oncólogos están de acuerdo en que el ejercicio es como un medicamento durante el tratamiento oncológico, así que sigue moviéndote tanto como te sea posible. 

Elige ejercicios con los que disfrutes y que se adapten a tus necesidades actuales.
Estas difieren según el tipo de cáncer y su estadio, así que consulta primero con tu equipo de atención sanitaria. 

Ten en cuenta que tu destreza personal y tu forma física también varían según el momento del tratamiento y la enfermedad. 

Escucha a tu cuerpo para decidir si estás demasiado agotado y es mejor que te relajes, o si estás poco o moderadamente fatigado y puedes hacer algunos ejercicios más. Recuerda siempre: hacer cualquier cosa es mejor que no hacer nada. Empieza poco a poco y ve ajustando tu programa paulatinamente.

 

Sentirnos mejor juntos

Entrenar juntos es mucho más divertido. Busca un compañero de entrenamiento que tenga tu mismo nivel de forma física. Tratad de hacer ejercicio juntos para aumentar la motivación. 

El apoyo social de un grupo es útil para seguir con el entrenamiento. Hay muchos grupos de gimnasia en cada ciudad. Consulta a tu equipo médico para que te asesoren. También pueden decidir si necesitas un programa supervisado por un profesional o si te basta con realizar tu entrenamiento en el hogar.