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Comunicación ineficiente, desgaste, costes elevados

La cirugía requiere infraestructura

La cirugía en un hospital es un sistema altamente complejo. Antes de poder realizar una intervención quirúrgica, son necesarios varios procesos. Numerosos recursos deben estar disponibles en varios almacenes: anestésicos, sangre para transfusiones si es necesario, solución salina, otros productos estériles, incluidos materiales desechables como suturas, cánulas y tubos de infusión. Por otro lado, eso también incluye instrumentos quirúrgicos reutilizables esterilizados y el equipo quirúrgico dispuesto en conjuntos quirúrgicos. Si, por ejemplo, se siguen utilizando implantes, durante la intervención hay que tener varios de ellos a mano, en diferentes tamaños. Todo esto debe suministrarse, y debe estar en el lugar correcto en el momento adecuado. Esto se aplica no solo a los procedimientos programados, donde es posible estimar aproximadamente qué recursos se necesitarán, sino también a los procedimientos que no se pueden posponer en el curso de la atención de emergencia. Antes de que los cirujanos comiencen con sus tareas principales, hay que coordinar muchos aspectos.

Sistemas heterogéneos

Hasta la fecha, en su mayoría hemos tenido que lidiar con entornos de sistemas completamente diferentes en los hospitales, y aquí es donde comienzan los problemas. Por un lado, tenemos la gestión de quirófanos, para coordinar la ocupación de las salas. También está la gestión de materiales, que gestiona los recursos necesarios, como el material desechable y los instrumentos reprocesados y esterilizados. Y finalmente, tenemos el control médico: la documentación médica y relacionada con los costes de lo que se ha hecho a los pacientes. Todos estos procesos individuales se ejecutan en sus propios sistemas y son efectivos, pero funcionan como silos separados: hay poca o ninguna comunicación entre unos y otros. Esto se traduce en un gasto considerable de personal y tiempo; hay muchas duplicaciones y, en consecuencia, largos tiempos de espera y, sobre todo, altos costes de funcionamiento, que perjudican la eficiencia económica de la gestión de los quirófanos.

Apenas ninguna comunicación digital

Cuando se trata de la falta de digitalización, hay dos puntos débiles en particular: el pre- y posprocesamiento de una intervención quirúrgica. Ambos son todavía dos procesos principalmente manuales. Antes de una operación, se debe preparar el material estéril. Se solicita a través de llamadas telefónicas o incluso a través de fax. A menudo se utilizan sets quirúrgicos estandarizados. Las cestas de instrumentos proporcionados para este propósito contienen alrededor de 120 instrumentos. Aunque solo se use la mitad, todos los instrumentos deben descontaminarse inmediatamente después de la cirugía. Y debe hacerse lo más rápido posible: el material quirúrgico reutilizable se desgasta rápidamente porque el cloruro contenido en la sangre ataca las superficies. Sin embargo, a menudo el departamento central de servicios estériles, que es responsable del reprocesamiento de productos contaminados, no sabe cuándo finaliza una operación. Como resultado, las cestas de instrumentos que esperan la desinfección acaban en los pasillos del área de operaciones durante horas.

Gran carga de trabajo en el momento equivocado

La descontaminación de instrumentos usado o no, ubicados en  la misma cesta, es un proceso muy laborioso. A través de diversos procesos como el lavado y el calentamiento, se inactivan los microorganismos. Pero este proceso, que requiere una gran cantidad de personal, todavía se lleva a cabo manualmente y de manera completamente analógica: en muchos hospitales, las cestas para descontaminar están etiquetadas con notas adhesivas. Dado que la actividad de la cirugía programada suele acabar alrededor de las 6 de la tarde, la carga máxima de trabajo en el centro de desinfección llega durante la noche, lo que comporta turnos nocturnos tediosos para el personal y caros para la clínica.

Recursos costosos

Los procesos analógicos mal sincronizados y mayoritariamente manuales en lo que se refiere a la infraestructura quirúrgica siguen siendo habituales en la mayoría de los hospitales de todo el mundo. El impacto es inmenso: en un gran hospital universitario alemán, se intercambian alrededor de 40 faxes por día entre el quirófano, el almacén de materiales y el centro de desinfección; en total, unas 14.600 interacciones manuales por año entre estas entidades. El director de la unidad responsable de la sala de operaciones pasa aproximadamente 45 minutos cada noche, tras finalizar su jornada laboral real, introduciendo cambios en el inventario. En un hospital universitario de los Países Bajos, el 81 por ciento de los conjuntos quirúrgicos reprocesados no se utilizan en las siguientes 24 horas, lo que causa niveles de estrés innecesariamente altos entre el personal y, a su vez, fomenta errores. La situación en muchos hospitales de los Estados Unidos es igualmente ineficiente. Aquí, los recursos quirúrgicos desperdiciados se acumulan por año en un solo campus universitariocon un coste de aproximadamente 6,1 millones de dólares, siendo además un perjuicio para el medioambiente. De este modo, la creación de valor real, operativo, es innecesariamente complicada. La comunicación digital contemporánea puede remediar esta situación. > Esto es lo que ofrecemos con B. Braun Supply Solutions