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Una vocación con impacto
“En diálisis se crece muchísimo: la especialidad está en constante evolución, siempre hay nuevas técnicas que aprender y se realiza mucha educación sanitaria con el paciente. También tenemos la oportunidad de formar a nuevos compañeros y de participar en estudios científicos, lo que permite desarrollar la faceta investigadora. Es un ámbito completo, dinámico y muy enriquecedor.
Lo más difícil es tratar con pacientes crónicos y multipatológicos. A veces es complicado empatizar sin que te afecte personalmente, especialmente en situaciones como la espera de un trasplante o la vuelta a diálisis tras el fracaso de un injerto. Son momentos duros que vivimos muy de cerca. Lo más satisfactorio es poder acompañarlos en todo ese proceso: ver su evolución, sentir su confianza y saber que nuestro trabajo tiene un impacto directo en su calidad de vida
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Para mí, lo mejor es el ambiente de trabajo y la sensación de formar parte de un equipo cohesionado. También valoro la estabilidad, el acompañamiento profesional y la apuesta de la empresa por la formación continua.
Además, la conciliación personal es un gran punto a favor: normalmente trabajamos 3 días a la semana con jornadas de 11 horas, salimos a las 17:30 cuando cierra la clínica y tenemos todos los domingos libres. Esto facilita organizar la vida personal y realizar actividades fuera del trabajo.
2. ¿Qué es lo más difícil de tu trabajo? ¿Y lo más satisfactorio?
Lo más difícil es tratar con pacientes crónicos y multipatológicos. A veces es complicado empatizar sin que te afecte personalmente, especialmente en situaciones como la espera de un trasplante o la vuelta a diálisis tras el fracaso de un injerto. Son momentos duros que vivimos muy de cerca.
Lo más satisfactorio es poder acompañarlos en todo ese proceso: ver su evolución, sentir su confianza y saber que nuestro trabajo tiene un impacto directo en su calidad de vida.
3. ¿Has probado otras áreas clínicas? ¿Por qué te has decantado por la diálisis y no por otra?
Sí, he trabajado en hospitalización, pero por mi forma de ser no me veía desarrollándome a largo plazo en ese entorno.
En diálisis se crece muchísimo: la especialidad está en constante evolución, siempre hay nuevas técnicas que aprender y se realiza mucha educación sanitaria con el paciente. También tenemos la oportunidad de formar a nuevos compañeros y de participar en estudios científicos, lo que permite desarrollar la faceta investigadora. Es un ámbito completo, dinámico y muy enriquecedor.
4. ¿Qué te hubiera gustado saber cuándo eras estudiante y tenías que escoger especialidad o prácticas?
Me hubiera gustado saber que es la enfermedad renal crónica y la diálisis ya que son prácticamente desconocidas en la universidad. Se habla muy poco de este ámbito y, cuando llegas el primer día, todo parece de otro mundo. Me habría gustado que se explicara mejor en qué consiste y, sobre todo, la importancia que tiene el rol de enfermería en estos pacientes.
Es una especialidad muy técnica y a la vez muy humana, y creo que la habría considerado antes si la hubiera conocido con más profundidad.
5. ¿Qué perfil de persona crees que encaja mejor con el trabajo de una clínica de diálisis?
Personas responsables, organizadas y con sensibilidad para el trato continuado con pacientes crónicos. También profesionales a quienes les guste trabajar en equipo, que tengan empatía y disfruten de la educación sanitaria, ya que hablamos mucho con el paciente.
Es importante tener un temperamento cálido que transmita tranquilidad y un espíritu inquieto para aprender y estar atentos a posibles complicaciones, son pocas, pero cuando ocurren pueden volverse situaciones delicadas. Aun así, las sacamos adelante gracias al trabajo en equipo y a la coordinación entre todos los profesionales.
6. ¿Qué cualidades tanto profesionales como humanas crees que hay que tener para trabajar en diálisis?
A nivel profesional, se necesita capacidad de respuesta ante imprevistos, atención a las complicaciones y ganas de seguir formándose en un ámbito que evoluciona constantemente.
A nivel humano, son esenciales la empatía, la paciencia y la capacidad de transmitir calma. También es importante disfrutar del trabajo en equipo y de la educación sanitaria, ya que acompañamos al paciente en su autocuidado y en su día a día.